Ella es JACINTA de Concepción, CHILE. Sus orgullosos "padres" somos Camila Villa y Pablo Carrasco.
Llegó a nuestra vida el 5 de enero de este año. Nos la regaló una amiga que alimenta perritos vagos y, sí, se la encontró VAGANDO en un fundo cercano a nuestra ciudad luego de que su anterior dueño, un guardabosques de dicho fundo, la abandonara hacía un año porque le había salido un tumor en el tercer párpado de su ojito izquierdo (quizás él creyó que el tratamiento le iba a salir muy caro... lo que tampoco lo justifica para nada. Ojalá ese ser inhumano pudiera ver lo feliz y amada que es ella ahora).
Le pusimos Jacinta porque es un nombre que nos evocaba a alguien muy suave, amable y tierna, y ella se acostumbró rápidamente a su nueva denominación.
Cuando llegó estaba muuuy delgada (se le notaban sus costillitas y sus vértebras; no le quisimos sacar fotos entonces), con parásitos intestinales y una que otra “garrapata” aparte de su tumor en el ojo izquierdo. Poco tiempo después se lo operamos y la esterilizamos (ya tiene más de 5 años y ha tenido 2 camadas), junto con todos los “enchulamientos” de rigor, claro está. Ahora, la Jaci es la reina de la casa (por no decir la dueña del mundo, sobre todo desde aquel aciago día en que se apoderó para siempre de nuestro sofá y del resto de nuestro departamento, relegándonos al dormitorio... ), está muy consentida y, muy a nuestro pesar, ha engordado un poquitín... Todo porque quisimos que olvidara rápidamente el “año perro” que había tenido (¿se nos habrá pasado la mano con la alimentación y con los mimos?).
Yo la saco a pasear todos los días por aproximadamente una hora, y con mi marido los fines de semana. Y pobre de mí que se me olvide, porque ella se encargará de recordármelo con chilliditos muy agudos y repetitivos, ¿quién se olvida frente a tanta insistencia? En estos paseos demuestra todo lo obstinada que puede llegar a ser, porque de repente se “adhiere” a la vereda y no podemos hacerla avanzar ni retroceder... No nos queda más que armarnos de paciencia hasta que “la linda” se decida a continuar. En todo caso, ya hemos visto en ésta y otras páginas perrunas que es una característica absolutamente "normal" de los Basset Hounds, raza que de todos modos recomendamos por lo simpática, tierna y tranquila.
Todos los días al regresar del trabajo, mi marido debe saludarla porque si no Jacinta se pone muy celosa y comienza con sus clásicos chilliditos. Y en las mañanas, cuando partimos a trabajar, Jacinta demuestra su enojo con fuertes y roncos ladridos, los que se reiteran entre 11 y 12 de la noche en señal de desacuerdo cuando la mandamos a acostarse (seguro somos los vecinos más queridos del edificio...).
Cuando vamos al campo lo pasa tan bien que no quiere regresar. Incluso, al momento de volver, cuando mi marido abre el maletero del jeep, Jacinta corre a esconderse a su cama, de la cual es muy difícil sacarla... le crecen ventosas en sus cuatro patitas, jejeje.
Es nuestra primera mascota, y si bien es cierto que jamás nos imaginamos el giro que daría nuestra vida, sumando y restando (y también multiplicando, dividiendo, sacando raíces cuadradas, integrales, derivadas y un largo etcétera matemático) nos hemos encariñado tanto con ella que hemos terminado por olvidarnos de los pequeños contratiempos de nuestra “convivencia”. Es más, la echamos mucho de menos y nos invade una tremenda aprensión cuando la llevan a bañarse. Creó un espacio que se ha hecho fundamental en nuestra vida y que no podríamos deshacer.
Camila Villa
